Este miércoles, un tribunal federal de California dictó una sentencia de 15 años de prisión contra Jasveen Sangha, de 42 años, conocida en el bajo mundo como “La reina de la ketamina”. La mujer, con doble nacionalidad estadounidense y británica, fue hallada culpable de distribuir el fármaco sintético que provocó la muerte del actor Matthew Perry el pasado 28 de octubre de 2023.
La investigación criminal, que se prolongó por casi un año, reveló que Sangha operaba una red de distribución desde North Hollywood. Durante el cateo a su domicilio, las autoridades federales incautaron metanfetaminas, ketamina, éxtasis y cocaína, además de una máquina contadora de billetes y equipo de contraespionaje. Los datos duros señalan que la red suministró al menos 51 frascos de la sustancia al entorno del actor.
El expediente judicial detalla que el asistente personal de Perry, Kenneth Iwamasa, inyectó al menos tres dosis de la ketamina proveída por Sangha el día del deceso. El actor fue hallado sin vida en el jacuzzi de su residencia en Los Ángeles a los 54 años. La autopsia confirmó niveles letales de la droga en su organismo, superando cualquier rango de uso terapéutico.
Además de Sangha, el esquema delictivo involucró a los médicos Salvador Plasencia y Mark Chavez. Plasencia recibió una condena de 30 meses de cárcel tras admitir la venta ilegal del fármaco. Según los mensajes interceptados, los doctores lucraban con la adicción de Perry, cobrándole más de 2,000 dólares por frascos que tenían un costo real ínfimo.
Sangha también reconoció su responsabilidad en la muerte de Cody McLaury, de 33 años, ocurrida en agosto de 2019, bajo circunstancias similares de sobredosis. La acumulación de cargos, incluyendo la distribución con resultado de muerte y lesiones corporales graves, fundamentó la severidad de la pena impuesta por el juez federal.
El caso ha desarticulado una red que operaba con impunidad en el sector de lujo de California. Mientras Sangha comienza su condena, otros cómplices como Erik Fleming y el asistente Iwamasa permanecen bajo custodia a la espera de sus respectivas sentencias, cerrando un capítulo negro en la historia de la farándula internacional.