En el Congreso no todo son votaciones y discusiones políticas. A veces, también hay espacio para mirar atrás y entender de dónde viene el trabajo legislativo. Eso fue lo que planteó la diputada Kenia López Rabadán durante la conmemoración del aniversario del “Gran Tintero Plateado” en la explanada de San Lázaro.
Desde su papel como presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, López Rabadán utilizó este acto para explicar algo que no siempre es evidente: hacer leyes no es solo un proceso técnico, también tiene un peso histórico y simbólico. Ese tintero, dijo, representa justamente el momento en que las decisiones políticas se convierten en normas que afectan la vida diaria de millones de personas.
El origen de este símbolo ayuda a dimensionarlo. El tintero original data de 1882 y ha acompañado por décadas las sesiones legislativas. La réplica instalada en la explanada fue pensada para conmemorar el centenario de la Constitución de 1917, pero su colocación se retrasó tras los sismos que marcaron a la Ciudad de México. Finalmente, se inauguró en 2018 y desde entonces se convirtió en una referencia dentro del recinto.
Durante el evento también se reconoció el trabajo del escultor Francisco Javier Velázquez Menchaca, quien donó la obra. La pieza incorpora elementos que representan la justicia y la victoria, dos ideas que, en teoría, deberían guiar la creación de leyes y políticas públicas en el país.
Si se aterriza a lo cotidiano, lo que está detrás de este mensaje es sencillo: cada ley que se aprueba en el Congreso tiene impacto directo en temas como economía, seguridad o programas sociales. Por eso, recordar el sentido de legislar no es menor, sobre todo en un contexto donde las decisiones públicas están bajo constante escrutinio.
López Rabadán cerró con una idea que resume el acto: legislar implica responsabilidad. No se trata solo de debatir o posicionarse políticamente, sino de construir reglas que realmente funcionen para la sociedad.
Así, el aniversario del “Gran Tintero” sirvió como un recordatorio de que, incluso en medio de la dinámica política diaria, el Congreso también es un espacio de memoria, de historia y de compromiso con el país.